José Gregorio González Márquez
I
Pasamos
la vida comprando libros. Visitamos con frecuencia librerías y remates para
adquirir cuanta novedad o texto usado nos interese. Así vamos acumulando
cantidades de libros que se van invadiendo toda la casa. No podemos vivir sin
leer. La lectura es un vicio que nos
acompaña desde siempre.
Cada
libro representa una parte ínfima de la creación. Todos juntos acaparan el
conocimiento universal. Entonces los que tenemos en la biblioteca personal,
forman parte de ese infinito rompecabezas que valora la sabiduría como expresión
sagrada de la escritura.
Las bibliotecas personales conforman una entidad con vida propia. En sus anaqueles se mueven los libros que su propietario considera dignos de permanecer en su colección privada. No importa los medios que se use para conseguirlos, lo importante es poseerlo. Comprado, prestado o regalado llegan para ocupar un sitio de privilegio en una repisa, anaquel o estante.