Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2026

La tarea del narrador

 

Gabriel Jiménez Emán



Si uno se asoma a una ventana para mirar a la calle en un momento corriente, la vida no es de ningún modo sucesiva, sólo se ven fragmentos de ella. No existe a primera vista una causalidad en los movimientos de las personas como no sean los que corresponden a la necesidad inmediata de ir, venir, salir o entrar, acostarse o levantarse. Los sonidos sólo son signos a distancia, y los desplazamientos del aire o la luz sólo sirven para revelarnos un aspecto puramente físico de la vida, un síntoma aparente de cuanto sucede. En cambio, si escuchamos lo que la gente dice o expresa comenzamos a percatarnos de que sus movimientos obedecen a una necesidad más profunda: la de comunicarse. Este hecho simple puede muy bien servir para iniciar el acto de cumplir una necesidad elemental, o bien puede ser un paso para afianzar algo que existe o vendrá, y puede contener en sí otros fragmentos que a su vez harán posible algo llamado cuento o historia.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Lineal


Rolando Revagliatti

 

 



Parido es el niño el día de su santo.

Su tío materno, sólo él, lo duerme con facilidad.

Ya camina. En un hotel de Santiago del Estero se escabulle por los corredores.

Queda constancia fotográfica de su satisfacción montando burrito en Río Ceballos, sostenido por su papá.

Se entretiene rompiendo papeles, arrojando monedas y jugando con un cesto de mimbre y broches para la ropa. Sigue costándole conciliar el sueño.

Hace palotes un poco antes de cumplir cuatro años, guiado por una maestra jubilada. Lo operan de las amígdalas.

viernes, 18 de agosto de 2023

La corriente

 

Rolando Revagliatti

Foto: Flavia Revagliatti

Una anciana baja al pavimento y vuelve a subir a la vereda, sosteniéndose en un Ford Falcon bordó estacionado sobre J. A. Pacheco de Melo (y casi avenida Pueyrredón). El semáforo está descompuesto. Muchos taxis ocupados. Otra anciana, aferrada a una mujer con anteojos ahumados, cruza Pacheco de Melo, y recién entonces la primera, la amedrentada, emprende el esfuerzo superior de cruzar, más bien descuajeringándose.