jueves, 5 de enero de 2017

El amor es un falso y real ejercicio

David Figueroa Figueroa

“La poesía no ha sido escrita para comentaristas o críticos, sino para un ser
             tierno, inocentísimo y profundamente interesante: el lector”
Dámaso Alonso
                                                               
                            
                       
Va este trabajo como un acercamiento al poemario Falso ejercicio del escritor merideño José Gregorio González Márquez, libro donde tiene presencia el erotismo, palabra siempre unida a la carne y la imaginación. Para los estudiosos el erotismo es una tendencia literaria, allí privan los asuntos del amor entrelazados con otros elementos. Se diferencia de la pornografía porque su objetivo no es excitar al lector ni despertarle pensamientos lascivos, sino incluir el amor y el sexo en el contexto literario  con la intención expresiva y poemática.

Desde el comienzo el poeta nos introduce en el mundo de lo sensual, en el universo de Eros donde los dardos o flechas de Cupido se vuelven soles en Venus:

“Me escondo
bajo los estigmas del espejo
mi corazón espía
el tránsito de tus caderas
La piel trasnochada se desangra
y desde sus rincones
anuncia tu nombre.”

Leyendo el texto observamos que el autor toma muy en cuenta a las figuras retóricas, por ejemplo: Mi corazón espía, (Humanización). La piel trasnochada se desangra, Metáfora. Otro ingrediente que conseguimos en los textos, es que la palabra corazón  ocupa un lugar  a veces preferencial, tal vez porque sin corazón solamente seríamos árboles sin flores y menos con frutos. El YO le da rondas al libro por todas partes, bien se pudiera decir que es algo autobiográfico, cuenta el poeta sus travesuras a través de cierta lírica y usa imágenes donde predomina lo visual, sin indudablemente lo evocativo.

Con precisión lo denota el escritor  Rafael Arráiz Lucas: “Quien ama está saliendo de sí  mismo buscando otra alma en igual disposición. Abandonarse, olvidarse, entregarse, desfallecer en los brazos del otro, son los actos del enamorado”. Sobrada razón le damos, puestos que los sentimientos nacen, crecen, no es que mueren, es que llegan a otras manos amorosas.
Sigamos con Falso ejercicio:

Mi corazón es un hotel
con infinitas  habitaciones
asediadas por tu silencio.”

Fíjense en el poema anterior y me darán más de mil veces la razón, cuántos días y cuántas noches caben en ese dispositivo llamado corazón, pero más si estamos enamorados, él se transforma en un cielo con estrellas infinitas, con la diferencia que sólo nos alumbra una sola, presente o ausente. Cuando digo desaparecida es porque en ese momento no está allí en carne y hueso, pero cómo late en los ríos de la sangre, el corazón hecho un cosmos de gigantesca existencia.

Innumerables poetas se han dedicado al tema en cuestión: “Levántate ya, amada mía, hermosa mía y ven. /Porque, mía, ya ha pasado el invierno, /y las lluvias ya han cesado y se han ido”. Versos que encontramos en El cantar de los cantares del sabio Salomón.
“No es juguete del tiempo, aunque los labios/ y mejillas dobléguense a su suerte/ no le alteran ni el tiempo los agravios/ pues su reino no acaba con la muerte”. Fragmento  de un poema del escritor inglés William Shakespeare.

Todos los textos citados tienen como asunto primordial a ese ser cuya presencia jamás se aleja de nuestra mente, ya sea despierto o dormido, dando la visión  que en todas épocas, (Ella) es la nube que nos trae la lluvia, es una especie de musa donde se conjugan el pasado, el presente y el futuro, allí nadan los peces que tarde o temprano se convertirán en recuerdos que bien pueden ser agradables o espinas hirientes que cuestan sacarlas de la memoria. ¿Y cómo se extraen algunas de la mente?. La respuesta  nos la dan los bardos que con la palabra erguida  la colocan en la tierra, en la luna o más allá…

Estamos otra vez con el poemario Falso ejercicio:

“Tu nombre respira
en la palabra nunca
antecede la ausencia
irrumpe en mi costado
herida arrastrada
desde la mis latitudes de peregrino.
Tu nombre vence
la espiral del tiempo
traduce las mañanas
inverna entre mis brazos.”

Casi todo el poema  es una hipérbole, desde el principio al final la exageración toma espacio  y como arte de magia aterriza en las articulaciones del poeta. Es la propiedad más sobresaliente del creador, utilizar como elemento trascendental la ubicuidad, darle a los cuerpos raíces para que puedan agrandarse en cualquier parte, sin olvidar que la poesía es  nacer-haciendo, es la palabra que tiene el poder de encantamiento, tal como lo afirma el gran Homero. Parece indicar el texto estudiado que llegaba el día y la noche, la noche y el día y aquella luciérnaga siempre estaba presente, luz convertida en un reloj dando sus horas a cada momento.

 “Te escribo
Desde las ventanas del sueño
el pasado deja enterradas
las promesas jamás cumplidas
algunos sonidos se reinventan
para darle vida a un poema
que nunca leerás
inconclusa  mi pasión
refractará el horizonte
volverá a sumirse en el destierro
y callará con la brisa de febrero.”

Me fascina el texto ya que desde el comienzo el vate deja rodar la metáfora como una cascada en un río cristalino, es un espejo que retrata el poder maravilloso de quienes navegan en los mares del arte no tan fácil de la poesía. Su sumerge el creador en los tiempos de la vida para regalarnos un cosmos que juega entre lo real y lo irreal, es decir lo fantástico con su faz de ser bifronte. Bien podemos extraer varias figuras literarias que considero perdurable en los versos y en el tiempo”. Desde la ventana del sueño” (Metáfora). “Las promesas jamás cumplidas”, (Hipérbole), “Inconclusa mi pasión”, (hipérbole), “Callará con la brisa de febrero”, (metáfora).

Donde exista el amor, el recuerdo, lo erótico y otras actuaciones que involucre al ser humano, estará también, indudablemente el Dios Baco, acompañante de buenos y malos momentos. Ahora leamos algunos versos que permiten observar la presencia de tan importante visitante: “Extraviado/ en una botella de vino/ reconfiguro el mapa de los temores/.” “/Te lego mis manos de tristeza/ ahogadas de vino /intrusas para la poesía/”. “/Ofrendo a tus tristezas/ una botella de vino/ un cielo de abril/ y mis desolaciones”

Por cualquier sendero que ande la poesía, conseguirá quien la tome de las manos y la lleve al vuelo, transfigurada en golondrina o gaviota. Es la huella perdurable de los signos llevados al papel, gracias al invento mágico y consciente del verso. El gran poeta y escritor cubano, Lezama Lima, nos lo confirma: “El poema es un cuerpo resistente frente al tiempo y al poeta es el guardián de la semilla, de la posibilidad, del potens (la posibilidad infinita)”.
Varios textos gozan de una brevedad tal que podemos leerlo y memorizarlo  en un lapso resumido, es el caso:

“Te deseo invisible  lejana
en las cenizas de mi tiempo
horadando la morada
que el fuego acecha
desde mi angustia”

Laconismo que en nada le quita el valor a la creación, recordemos que los japoneses en diecisiete sílabas pintan un mundo casi perfecto, me refiero al haiku, también anotamos aquí al texto Limerick que solamente goza de cinco versos.
Termino esta ojeada a Falso ejercicio con un texto que escribí hace algunos años:

“Cuando la carne se acalora
la vida multiplica su quehacer.
Entonces la palabra se agiganta
y con el vino cabalga la lejanía.

Cabalga la lejanía”….

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González Márquez, J. (2016). Falso ejercicio. Caracas: Grupo Editorial Negro sobre Blanco

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